El Gobierno de Corea del Sur pidió una revisión integral de las protecciones contra piratas informáticos. La semana pasada se vulneraron las defensas cibernéticas de siete de las principales instituciones financieras del país, lo que provocó la filtración de datos privados de miles de clientes.
Las vulneraciones van más allá del sector financiero. El miércoles, dos de las iglesias más grandes del país y Korea Electric Power Corp. confirmaron que sus sistemas en línea habían sido objeto de accesos ilegales. Aún no está claro si el mismo autor estuvo detrás de todos los ataques.
El martes, el primer ministro Han Seong-sook instó a las autoridades a actuar con rapidez para detener nuevas filtraciones.
Dos empresas de criptomonedas relacionadas con World Liberty Financial, una compañía respaldada por la familia Trump, están involucradas en una disputa legal de US$141 millones. El caso ha puesto en evidencia los polémicos acuerdos “over-the-counter” (extrabursátiles), habituales en el mercado de activos digitales.
DWF Maas, con sede en las Islas Vírgenes Británicas, y su empresa hermana Falcon Digital, con sede en Panamá, presentaron una demanda contra BitGo. Alegan que BitGo incumplió los contratos al vender tokens digitales antes de que vencieran los períodos de lock-up (bloqueo) acordados, lo que provocó una caída en sus precios. DWF Maas y Falcon pertenecen a DWF Labs, un creador de mercado e inversionista con sede en Dubái.
La demanda fue presentada ante el Tribunal Superior de Londres (High Court). En ella, DWF y Falcon sostienen que acordaron vender tokens de Falcon Finance a BitGo con descuento. La venta estaba sujeta a un lock-up de tres meses, seguido de lock-ups adicionales de vesting (liberación gradual). Según la demanda, DWF y BitGo también firmaron un acuerdo con la misma estructura de lock-up para los tokens ESPORTS, que se utilizan en los deportes electrónicos y los videojuegos.
Los acuerdos privados de venta de tokens over-the-counter están muy extendidos en la industria cripto. Permiten a los fundadores de tokens recaudar fondos sin saturar el mercado de activos ni presionar a la baja el precio de la moneda. A cambio, los operadores reciben tokens con descuento que pueden vender una vez que finalizan los lock-ups.
Sin embargo, estos acuerdos dependen de la confianza entre las partes, y su falta de transparencia los vuelve controvertidos. Esto ocurre en particular entre los inversionistas minoristas, que pueden quedar expuestos a ventas masivas una vez que finalizan los períodos de vesting de los tokens.