JPMorgan Chase puso fin a su relación bancaria con el mercado de predicciones Polymarket en octubre pasado debido a preocupaciones regulatorias, según personas familiarizadas con el asunto.
Esta medida se suma a las disputas en curso en Washington sobre el "debanking" (cierre de cuentas por motivos ajenos al riesgo financiero) y al creciente escrutinio a nivel nacional sobre las prácticas comerciales de los mercados de predicciones. JPMorgan aún mantiene algunos vínculos con Polymarket y otras firmas del sector.
Un vocero de Polymarket señaló que la compañía mantiene una relación estrecha y activa con JPMorgan a través de múltiples entidades, y agregó que el CEO Shayne Coplan ha participado como orador en tres eventos del banco durante el último año.
Un inversionista importante de Polymarket puso en contacto a la compañía con grandes bancos, incluidos Citigroup y Fifth Third, a principios de este año, con reuniones iniciales que, según una persona familiarizada con el asunto, se desarrollaron de manera positiva. El inversionista buscaba darle a Polymarket acceso a bancos más grandes, más allá de las instituciones más pequeñas con las que había trabajado anteriormente.
JPMorgan ya enfrentaba el escrutinio de la administración Trump por presuntas prácticas de debanking, es decir, el cierre indebido de cuentas de clientes por motivos políticos. El presidente ha instruido a los reguladores para que investiguen si los bancos incurrieron en prácticas de debanking politizadas o ilegales y que tomen las medidas correspondientes. El mes pasado, JPMorgan fue una de varias entidades bancarias citadas por el Departamento de Justicia en relación con este asunto.
Meta se defendió el martes de las acusaciones de haber generado adicción a las redes sociales entre los jóvenes, esta vez en un juicio federal iniciado por varios estados que buscan aproximadamente US$200 mil millones en sanciones, además de cambios en las plataformas de la compañía.
En sus alegatos de apertura, California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey acusaron a la compañía de redes sociales, propietaria de Instagram y Facebook, de perjudicar a los menores mediante tecnología diseñada para ser adictiva, comparándola con los cigarrillos. Los estados argumentaron que Meta contribuyó a una crisis nacional de salud mental juvenil y que engañó a los usuarios al promocionar sus aplicaciones como seguras, en el primer juicio de referencia (bellwether trial) celebrado en el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Norte de California, en Oakland.
La demanda alega violaciones a las leyes federales de privacidad infantil y a las leyes estatales de protección al consumidor. Meta respondió que ha implementado salvaguardas para proteger a los usuarios jóvenes y que sus comunicaciones con los consumidores han sido veraces.
El caso se suma a los miles de demandas por daños personales y protección al consumidor presentadas por estados, distritos escolares y particulares contra Meta, YouTube, TikTok y Snap, propietaria de Snapchat. Estas demandas alegan que las plataformas de redes sociales han perjudicado a los menores mediante un diseño de producto adictivo, inspirándose en parte en la estrategia legal utilizada contra la industria tabacalera en la década de 1990.